Licencia social (matamoscas)

¿Quién es la plaga por la cual pretende ser el remedio?

Uno de nuestros colaboradores — empleado de una gran multinacional — nos expuso la doctrina de la “licencia social para operar”. Con tal concepto se formula el porcentaje necesario de obras de bienestar común para que la empresa siga sacando un máximo de beneficio con un mínimo de caridad interesada. Así Profertil va a subventionar el Opera, y Dow, las clases de historia de Bahía Blanca. Se entiende que estas empresas son totalmente verdes, que piensan ante todo en la salud pública — en fin, que actuan invariablemente contra los problemas disproporcionados cuyo origen no es otro que ellas mismas.

Esta pintura mural impresionante, de unos diez metros de altura, se encuentra por debajo de un puente de autopista a la salida del Polo Petroquímico de Ingeniero White. Parece ser la allegoría perfecta de la empresa capitalista en la época de la sociedad del riesgo. En el famoso libro de ese nombre, Ulrich Beck señala que el problema fundamental de nuestros tiempos ya no es la modernización industrial de la sociedad, sino los riesgos que la modernización determina. ¿Quién profita de esos riesgos? ¿Quién debe exponerse a ellos? A estas preguntas, la multinacional contesta diciendo que va disminuir todos los riegos a cero. Mientras en realidad, va aumentándolos hasta niveles incalculables…

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